Acumulación de tensión, estallido de agresión y ‘luna de miel’ o arrepentimiento. Aunque los estadios por los que pasa la violencia de géneroestán identificados, a algunas mujeres aún les resulta muy complicado identificar como tal la situación por la que están pasando. El problema se agrava todavía más en el caso de las adolescentes, puesto que las señales que perciben las víctimas son el anticipo de una forma de intimidación muy dañina y peligrosa. En su caso, “la tendencia parece estar subiendo, con un repunte muy claro en la permisibilidad de los jóvenes hacia determinadas formas de maltrato” como son el control y el acoso, según explica Zulema Altamirano.

Esta psicóloga, experta nacional destacada en violencia de género que actualmente trabaja en el EIGE –European Institute for Gender Equality, el Instituto Europeo para la Igualdad de Género–, advierte sobre el alarmante “nivel de tolerancia y aceptación” que rige entre los jóvenessobre algunos tipos de maltrato. Entre los adolescentes se considera algo normal el control excesivo de las comunicaciones o las limitaciones a la hora de vestir, justificando estas vigilancias bajo el globo del “amor romántico” que desemboca en inevitables celos. “No existen celos normales. Los celos reflejan inseguridad”, afirma Altamirano recordando que las relaciones sanas deben basarse en la confianza y el respeto.

En la misma línea se explica Isabel Zanón, psicóloga y voluntaria en MUM –la asociación Mujeres Unidas contra el Maltrato–. “El control de movimientos es lo más típico entre adolescentes, hoy día más que facilitado a través de instrumentos como las redes sociales”, asegura haciendo hincapié en que el doble check azul de comprobación de lectura en WhatsApp puede desactivarse. Las nuevas tecnologías habrían abierto un nuevo escenario al maltrato, registrándose un “repunte de casos de violencia entre niñas de incluso 12 ó 14 años que viene de la mano de estas nuevas herramientas”.