COMUNICADO

 

OBSERVATORIO CONTRA LA LGBTFOBIA CRITICA LA HIPOCRESÍA DEL ARZOBISPO DE SEVILLA Y PIDE QUE REFLEXIONE SOBRE EL ACOGIMIENTO DE HOMOSEXUALES EN  LA IGLESIA

 

¿Dónde está esa nueva Iglesia moderna e inclusiva que habla sobre el acogimiento de las personas homosexuales en el seno de la Iglesia Católica? ¿Ser acogidos significa que tenemos que ser castos? ¿Tenemos que ser feligreses de segunda categoría?”…

 

Madrid, a 29 de Febrero de 2016.-

 

El Observatorio Español contra la LGBTfobia (STOPLGBTFOBIA) critica la hipocresía del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, al respaldar al sacerdote de Écija que prohibió a un hombre homosexual que vive con su pareja ejercer como padrino de su sobrino, declarando que no se le impide ser padrino por ser homosexual, sino por “llevar  una vida no congruente con la fe”.

 

“Desde el Observatorio Español contra la LGBTfobia vemos con estupor la hipocresía del Sr. Arzobispo de Sevilla, al vetar a un hombre homosexual ser padrino en el bautizo de su sobrino, aduciendo hacerlo, no por ser homosexual sino más bien por ‘ejercerlo’, lo que hace la inmensa mayoría de los hombres homosexuales. Es casi como si nos impidiera ir a la iglesia no por ‘ser negro’ sino por tener la piel oscura. Se trata de una clara discriminación por motivos de orientación sexual, ya que el Sr. Arzobispo nos pide que seamos todos los homosexuales castos para ser aptos, lo que no se pide en cambio a los heterosexuales. Esto nos convierte sin duda en feligreses de segunda categoría”, declara Paco Ramírez, director del Observatorio.

 

“Aduce el Artículo 874 del Código Canónigo, donde se establece que para ser padrino hay que ‘llevar una vida congruente con la fe y la misión que va a asumir’. Pero, ¿qué es ‘llevar una vida congruente con la fé? Sin duda es algo bastante subjetivo, y prueba de ello es que muchos homosexuales que mantienen relaciones ejercen como padrinos, y de que este hombre homosexual ya lo había sido en dos ocasiones anteriores. ‘Llevar una vida congruente con la fe’ es seguir simplemente el mensaje del Evangelio, y con estas prohibiciones caducas y fundamentalistas lo único que se consigue es mantener la sangría de feligreses y mantener a la Iglesia Católica desfasada en el tiempo respecto a la sociedad en la que vive”, establece Paco Ramírez.

 

“¿Dónde está esa nueva Iglesia moderna e inclusiva que habla sobre el acogimiento de las personas homosexuales en el seno de la Iglesia Católica? ¿Ser acogidos significa que tenemos que ser castos? ¿Tenemos que ser feligreses de segunda categoría? ¿Qué diferencia existe con la Iglesia de hace unos años? ¿Que ya no se nos insulta y acosa desde los púlpitos, que no se nos expulsa de escuelas y seminarios, o incluso que no se nos lapida o incita al asesinato como desde otras religiones?”, reflexiona Ramírez.

 

“Desde el Observatorio pedimos al Sr. Arzobispo que reflexione seriamente sobre el acogimiento de homosexuales en la Iglesia, y que termine de una vez de considerar una visión fundamentalista sobre la moral cristiana y que siga el verdadero mensaje del Evangelio de caridad y piedad, donde todos los hombres somos iguales. Que reflexione sobre la humillación y el sufrimiento que sus feligreses homosexuales viven diariamente con concepciones discriminatorias y simplistas de la sexualidad. Es discriminatorio que se nos pida llevar una vida en castidad simplemente porque hemos nacido con una orientación sexual diferente a la mayoritaria”, afirma el director del Observatorio.

 

“Aunque repasando hemeroteca no esperamos gran cosa del Sr. Obispo, puesto que ya declaró en varias ocasiones que considera ejercer la homosexualidad como un ‘desorden moral y un pecado’ como hizo en 2012 tras la salida del armario del sacerdote José Mantero. ¿Qué es un ‘desorden moral’? Desde luego nos hace pensar en ‘desorden mental’ y por ende en ‘enfermedad moral’. En 2005 declaró el matrimonio entre personas del mismo sexo afectaría negativamente a la ‘familia’ y a los menores adoptados, y en 2013 consideraba un abuso extender el concepto de matrimonio a las uniones homosexuales. En 2012 tuvo la desfachatez de declarar que ‘los homosexuales son hijos de Dios y son hermanos míos y la Iglesia los acoge’. Vaya hermano y vaya acogimiento! ¿Dónde han quedado esas palabras vacías? No tardó mucho en desdecirse de esas palabras al obligar a los dominicos de la Iglesia de Santa María la Real a cancelar una ‘Vigilia de Oración para un mundo sin Homofobia’, y a prohibir a todas las parroquias de la Archidiósesis que acojan tales actos, que tuvo que realizarse en otro lugar finalmente con gran éxito de público”, indica Paco Ramírez.

 

“Hacemos un llamamiento al papa Francisco para que reconduzca esta situación, o que aclare si sus afirmaciones sobre el acogimiento de homosexuales, sólo es una estrategia de marketing social de cara a la galería. También estamos abiertos a dialogar con el Sr. Arzobispo con sinceridad y con espíritu de cordialidad y entendimiento”, finaliza Ramírez.